jueves, 26 de junio de 2014

Los veintinueve y con Clinique.

Cumplir 29 no es la misma pendejada de cumplir 28. Por eso mis 28 los pasé bebiendo ron pagado por otro y ahogando penas muy mías en una boda. Me fue indiferente. Estaba dejada, dolida y en la incertidumbre habitual que deja una ruptura amorosa. Los 28 aun me hacían sentir en mis veinte. Era un nuevo ciclo, con las mismas vueltas. Trabajaría como maestra (de lo mejorcito que sé hacer), estaba unas libritas más delgada (libritas que vienen y van) y ese día en específico, estaba rodeada de mejores amigos, celebrando la unión matrimonial de uno de los nuestros. El cadalso le dicen unos, para mí un paso importante aunque no obligatorio para todos.

Las bodas me resultan emotivas. La paso idealizando y conceptuando la mía si llegase a ocurrir. Dirán que celebrar mi cumpleaños en una fue una pequeña dosis de tortura, ya que estaba dejada y un ex de la adolescencia andaba por esos lares (dato que no sabían, ah charlatanes). Pues no, al contrario. Seguí anotando ideas por si llegase el día, cante, baile, Salí con tremenda jienda, flores de centros de mesa y la panza llena. Todo un agasajo.

Pero estos veintinueve son un despertar abrupto. El país sumido en crisis económica, por ende, nosotros también. No puedo darme el lujo de irme como en mis días de gloria en Mayagüez a celebrar una semana entera. Mi hija ya tiene gustos, exigencias y preferencias, cosa que me confirma que está creciendo. No solo son veintinueve, es que son casi treinta y nunca falta el imprudente. Si, ese imprudente amigo de tus padres o amigo tuyo, que al parecer la vida le va de flores y tacitas de té y te pregunta: ¿ Estás trabajando? ¿Cuánto ganas?  ¿Tienes novio? Cuándo te casas?

Carajo, que difícil es contestar tanta intromisión a la vez. Uno se proyecta o planifica de cierto modo y a veces las cosas, entre malas decisiones o situaciones no se dan como esperamos. No soy Tita Frustraciones, al contrario. Soy bastante empática con los que están en peor momento y se sobrevive mientras de goza. Gracias a la vida y a las mil dietas que al menos no estoy tan gorda, porque si no me saltarían con la típica frase del: “hola, nenaaaa ni te reconocí, estas mas gordita”. Mira, que te fusilo. Si me ves más gorda, ahórrate el comentario. Los mahones me lo harán saber.

Dejando atrás las quejas, si algo agradezco a mis veintinueve es la genética de mis padres.No solo me dio un IQ razonable para defenderme, sino que hay mas colágeno que arrugas. Además de darle duro a los mejunjes nocturnos que prometen villas y castillas, no me veo tan "escrachá" como otras y otros (al menos eso dicen). De vez en cuando aparece algún Xy de 24 o menor que diga: “oye, creí que tenias menos edad”. A veces es un halago, a veces una confusión. Pero eso es tema para otro día.

En fin, se acercan los treinta y con esto digo que cada año es como un capítulo de Game of Thrones. Se muere quien menos esperas, el héroe puede convertirse en villano o en cobarde y al más hijo de puta puedes cogerle cariño. ¿Qué no hay trabajo? ¿Qué no hay amores? Qué aun no me caso? Sí, todo eso es posible, pero les aseguro que no es eterno. Ya pasó una vez y estamos viva y perreando. 

Los dejo, porque una botella de vino económico y unos piscolabis esperan por mí. Que herbalife y las cremas me preserven. Feliz cumpleaños Negra. Salud.

viernes, 22 de junio de 2012

Comencemos

Por sugerencia de amigos y familiares decidí abrir este espacio para compartirlo con todos. Desde ahora les advierto que este espacio muy personal y a la vez muy público, distará de la opinión de muchos.
Comencemos por los temas que encontrarás: amor, decepción, política, un poco de religión, agricultura, moda, deportes, vida en familia, maternidad entre otros.
El deporte me encanta en cantidades industriales. Ustedes dirán: claro, hay hombres corriendo y mostrando sus lindas esculturas (no en todos casos, Sabathia, por mencionar a alguien). Me gusta observar y seguir el deporte por la euforia que despierta en mi, además de admirar el trasero protuberante de Albert Pujols y los labios de Robinson Cano que están aptos para un mordisco.
En estos días vivimos la emoción de la serie final de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA). Despertó el calor y el odio de la inmensa mayoría del boricua pasional por el MVP LeBron James. Traigo este tema, (además de que soy fanática de LeBron) porque este odio no es nuevo. El puertorriqueño acostumbra a tomar posturas sobre X o Y tema o persona y tal pasión lo lleva a la ceguera. Miren, el joven tiene talento. No intenten compararlo con Jordan, son épocas distintas y juegan posiciones diferentes. Por qué esos mismos fanáticos, en el béisbol no comparan a Big Papi con Babe Ruth, hasta con el mismo Barry Bonds? Hay que ser realistas y echar el odio a un lado. Eso nos esclaviza como seres racionales y la mayoría con alto nivel de aprovechamiento académico. No se engañe, no engañe a los demás.
Odiamos a aquella, que no conocemos, solo porque está con alguien que nos gusta o que en algún momento estuvo dentro, muy adentro de uno. Odiamos a aquel, que nos hizo una trastada, odiamos al contendor político aunque tenga mejores ideas. Odiamos a la que usa una Michael Kors de imitación, porque es "una violación a la moda", aunque prefieras no pagar la luz por pagar una original. Odiamos al que no sigue nuestras opiniones y peor aún, lo tildas de ignorante sino sigue tus recomendaciones. Olvidamos una palabra clave: empatía. Qué es? Ponerse en el lugar de los demás.
Asi seguimos creando una cadena de odio innecesario. Quizás sea parte de nuestra identidad multiracial que nos hace únicos, pero no por eso nos hace mejores.
Celebremos la victoria de LeBron, algunos con el ego herido dicen: al fin tiene una sortija. Pues que bueno. Otro se hubiese frustrado, cuántos frustrados con talento hay en el Mundo? Muchos! Cuantos perseverantes? Muy pocos y esos son los que al final le callan la boca al resto del planeta con un buen pescozón , un tremendo triple-doble.
Comencemos por la aceptación para poder dar el gran paso a la SUPERACIÓN. Verás los resultados.
Can you feel the HEAT?