Por sugerencia de amigos y familiares decidí abrir este espacio para compartirlo con todos. Desde ahora les advierto que este espacio muy personal y a la vez muy público, distará de la opinión de muchos.
Comencemos por los temas que encontrarás: amor, decepción, política, un poco de religión, agricultura, moda, deportes, vida en familia, maternidad entre otros.
El deporte me encanta en cantidades industriales. Ustedes dirán: claro, hay hombres corriendo y mostrando sus lindas esculturas (no en todos casos, Sabathia, por mencionar a alguien). Me gusta observar y seguir el deporte por la euforia que despierta en mi, además de admirar el trasero protuberante de Albert Pujols y los labios de Robinson Cano que están aptos para un mordisco.
En estos días vivimos la emoción de la serie final de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA). Despertó el calor y el odio de la inmensa mayoría del boricua pasional por el MVP LeBron James. Traigo este tema, (además de que soy fanática de LeBron) porque este odio no es nuevo. El puertorriqueño acostumbra a tomar posturas sobre X o Y tema o persona y tal pasión lo lleva a la ceguera. Miren, el joven tiene talento. No intenten compararlo con Jordan, son épocas distintas y juegan posiciones diferentes. Por qué esos mismos fanáticos, en el béisbol no comparan a Big Papi con Babe Ruth, hasta con el mismo Barry Bonds? Hay que ser realistas y echar el odio a un lado. Eso nos esclaviza como seres racionales y la mayoría con alto nivel de aprovechamiento académico. No se engañe, no engañe a los demás.
Odiamos a aquella, que no conocemos, solo porque está con alguien que nos gusta o que en algún momento estuvo dentro, muy adentro de uno. Odiamos a aquel, que nos hizo una trastada, odiamos al contendor político aunque tenga mejores ideas. Odiamos a la que usa una Michael Kors de imitación, porque es "una violación a la moda", aunque prefieras no pagar la luz por pagar una original. Odiamos al que no sigue nuestras opiniones y peor aún, lo tildas de ignorante sino sigue tus recomendaciones. Olvidamos una palabra clave: empatía. Qué es? Ponerse en el lugar de los demás.
Asi seguimos creando una cadena de odio innecesario. Quizás sea parte de nuestra identidad multiracial que nos hace únicos, pero no por eso nos hace mejores.
Celebremos la victoria de LeBron, algunos con el ego herido dicen: al fin tiene una sortija. Pues que bueno. Otro se hubiese frustrado, cuántos frustrados con talento hay en el Mundo? Muchos! Cuantos perseverantes? Muy pocos y esos son los que al final le callan la boca al resto del planeta con un buen pescozón , un tremendo triple-doble.
Comencemos por la aceptación para poder dar el gran paso a la SUPERACIÓN. Verás los resultados.
Can you feel the HEAT?
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